El Foro de la Ciudad No. 77, tuvo lugar en formato virtual, el jueves, 25 de junio de 2020, de 11h00 a 12h30 y contó con la particiación del siguiente panel de expertos:

Oscar Parra (Bogotá), especialista con amplia trayectoria internacional, que expuso los desafíos del manejo de residuos en grandes ciudades. María Fernanda Soliz, investigadora, catedrática y consultora en temas socio ambientales, que disertó sobre los derechos de la naturaleza, la utopía “Basura Cero” y cómo superar las tecnologías de enterramiento e incineración. Jorge Oviedo, primer Gerente de la EMGIRS, analizó el pasado y presente de los residuos sólidos en Quito. Yolanda Gaete, Gerente de la Empresa Pública Metropolitana de Aseo de Quito abordó la gestión de los residuos sólidos en el DM de Quito desde la perspectiva de EMASEO. La moderación del encuentro estuvo a cargo de José María Laso, miembro de la Comisión de El Foro de la Ciudad.

LA BASURA EN QUITO, un problema resuelto a medias

Han transcurrido diecisiete años desde que comenzó a funcionar el Relleno Sanitario de El Inga, con el que Quito inició una nueva etapa en el manejo de los residuos sólidos y que ha permitido superar los problemas de la precariedad de la gestión anterior en el botadero de Zámbiza, como el manejo y tratamiento de lixiviados y gases producidos por la descomposición de la basura y la incineración de los residuos peligrosos provenientes de los centros hospitalarios. Sin embargo la vida útil de esta importante infraestructura está por concluir, aunque hay contradicciones sobre el plazo para su cierre técnico y no se conoce si está prevista alguna alternativa para ubicar un nuevo relleno sanitario.

La basura en Quito es gestionada por dos empresas pública municipales: EMASEO, que es la encargada de la recolección y barrido en todo el distrito y la EMGIRS, que es la que opera el relleno sanitario y las estaciones de transferencia. Sin embargo no se han desarrollado modelos de gestión integrales: no se ha descentralizado el sistema; no se ha implementado un sistema de recolección diferenciada; la contenerización facilita al usuario pero no el funcionamiento sostenible del sistema; no hay políticas que apunten a la disminución de la generación de residuos, especialmente de los no biodegradables como los plásticos; la separación de residuos en la fuente es menor al 10 % del total; el trabajo de educación ambiental es incipiente para incentivar que se generen menos residuos, se los separe en los hogares y éstos se involucren en actividades de reciclaje; es poco desarrollado el tratamiento y uso de los residuos orgánicos para compostaje, que constituyen el 60% de los residuos que se disponen en el relleno sanitario.

De otra parte existe un problema social en torno a la basura: en Quito 3.400 recicladores organizados y no organizados recorren las calles buscando material que reciclar y lo hacen sin garantías para su integridad física y salud y con muy bajos niveles de ingreso.

Toda esta compleja temática, apenas delineada anteriormente, es la que motivó a la Comisión de El Foro de la Ciudad, del Colegio de Arquitectos de Pichincha, CAE-P, a abordarla en esta edición.