Portada: Oscar Niemeyer: Casa das Canoas. Dibujo del autor de la tesis.

Tiempo de lectura: 6 minutos, número de palabras: 1202

Autor: David St. Medina Jiménez; Director: Cristian Balcázar Arciniega, Arq. Mgs.
Universidad: Universidad Técnica Particular de Loja.
Año de Publicación: 2015

Publicamos un resumen de la investigación presentada por el ahora arquitecto David St. Medina para la obtención del título de arquitecto en la Universidad Técnica Particular de Loja. Su tesis, desarrollada en el campo de la historia, teoría y crítica, titulada “La casa existencial: comportamientos «anti-urbanos» en la ciudad de Loja”, explora la importancia de la “consciencia”, desde una óptica existencialista, y su relación con la arquitectura y la ciudad. El autor llega a conclusiones intrépidas al cuestionarse un prejuicio urbanístico que la mayoría ha dado por hecho: la supuesta necesidad de densificar las ciudades a toda costa. Destacamos un enunciado de su trabajo que sintetiza la tesis: «La densificación es, en ese sentido, una alternativa viable en términos de “retrasar un colapso inevitable”». Los expertos insisten en lo que, se supone, sería la solución en términos urbanísticos pero pocos, como David, se han preguntado “¿qué sentido tiene hacerlo?

Podrán encontrar el enlace al trabajo completo en un link al final de este resumen.

 

La casa existencial, comportamientos «anti-urbanos» en la ciudad de Loja (Abstract)

 

“Le problème de la maison n’est pas pasé.[1] (Le Corbusier, Vers une architecture, 1995, p. 84).

“… es necesario plantear de nuevo la pregunta por el sentido del ser.” (Heidegger, 1997, p. 23).

 

Falta de suelo urbanizable. El límite de la inevitable densificación en altura y la consecuente ‘optimización’ del espacio ha de ser consecuente con sus habitantes / Elaboración del autor.

¿Qué es la Arquitectura? Probablemente no se encontrará respuesta plena en las palabras, al menos no en las que aquí se transmiten; no obstante se sostiene que lo que llamamos “Arquitectura”, aquello que reconocemos como tal es inmanente a la consciencia y a la conciencia[2] (y éstas a su vez a la inconsciencia, como luz y sombra). La primera, conocimiento de sí mismo, del Dasein;[3] la segunda, conocimiento de la realidad circundante.

Tanto el lenguaje de las palabras como el «lenguaje de los volúmenes» comparten en común la capacidad de abstracción, considérese por ejemplo ese “afán” por materializar un ideal intangible, capturar un pedacito de cielo o del paisaje mediante algún patio o ventanal. Tal abstracción deriva además de una dualidad recíproca: Consciencia/inconsciencia, esto es lo que se percibe y lo que no.

La casa existencial tiene sus raíces en la “Filosofía Existencial”, y esta última en la consciencia de lo que es; es decir –en palabras de Heidegger-, de lo esencial, de aquello que hace que un ente sea. Desde esa perspectiva se comprueba la analogía propuesta por Handel Guayasamín para explicar la arquitectura como “la tercera piel”, del mismo modo que se propone además una cuarta, la ciudad. Para efectos de simplificación y comprensión se presenta a la Arquitectura como “dispositivo de control de consciencia” en tanto que promueve cierta abstracción de la realidad dentro de sus propios límites, es decir de la consciencia que el individuo tenga del lugar en donde ésta se emplaza, sea frío, calor, luz, penumbra, sombra, quietud, silencio o bien sonido del espacio.

 

La vida auténtica en la ciudad dispersa (arriba) y en la ciudad compacta (abajo). / Fuente: (Le Corbusier, Cómo concebir el urbanismo, 1976, p. 70). Elaboración del autor.

Por lo tanto se define como “casa existencial” aquella que desde su condición de control de la consciencia suscite en sus habitantes la consciencia de lo esencial, es decir de aquello que es auténtico y que por extensión está en armonía con el ser humano, esto es: La escala humana en el espacio (condición antropométrica: Modulor) y la escala humana en el tiempo (condición milenaria: Evolución).[4] ¿Qué es entonces lo esencial y auténtico? Aquello que hace que un ente sea… Heidegger descubre que el ente común a todos los entes es el ser humano, el Dasein, y que la muerte en aquél desempeña una suerte de límite auténtico (horizonte temporal). En otras palabras, las personas evitan constantemente la consciencia de su finitud (¿acaso inconscientemente?), rodeándose de la ilusión de un mundo cósico inauténtico; la consciencia de la muerte significa la consciencia auténtica de los límites de aquel ente común a todos los entes, y aquello se intensifica mediante el contacto con la naturaleza, de la que es parte.

En ese sentido defínase la ciudad como “dispositivo de inconsciencia” en la medida en que ésta ha conseguido el desprendimiento de lo real auténtico, sea como abstracción o negación. Una burbuja sin precedentes cuyo colapso se descubre inevitable si se considera el crecimiento exponencial de la población mundial; de ahí que la condición de “casa existencial” alcance cierto contraste con la ciudad y las propuestas de densificación (comportamientos «anti-urbanos»), las cuales se reconocen como soluciones ingeniosas; sin embargo “ingenio” no quiere decir precisamente humano.

Escalas de consciencia, de arriba abajo: a) Primera piel, natural; b) segunda piel [ropaje]; c) tercera piel [arquitectura]; d) cuarta piel [la ciudad]; e) proceso de los alimentos;[5] f) consciencia del contexto. / Fuente ítems a,b,c: Guayasamín, H. (2004). Libro de obra. Quito: Runkaria. Pp. 15. / Elaboración del autor. A excepción de la “cuarta piel”, las demás se citan del libro de Handel Guayasamín.

Mediante la presente investigación, se procura hacer una exploración en pro de encontrar una luz que permita clarificar cuestiones fundamentales sobre la “casa existencial” y su relación con lo «anti-urbano»; para ello se establecen referencias en tres escalas: Internacional, nacional y local. Las dos primeras se refieren a “la casa del arquitecto”, con base hipotética de que es aquel “profesional del espacio habitable” quien dedica lo mejor de sus esfuerzos a la realización de su vivienda; mientras que la escala local se refiere a “la casa del escritor”.

A fin de consolidar un análisis comparativo entre aquel espacio de quien lo proyecta para sí mismo, y por otro lado aquel cuyo usuario se infiere que ha conseguido dar solución a lo “necesario inmediato”, y por lo tanto dedica su tiempo a actividades relacionadas al ocio[6] (en este caso la literatura), se proponen cuatro parámetros que contemplan la dualidad: Casa existencial – «anti-urbano»: (1) Contexto, (2) Relación con el exterior, (3) Relación con la naturaleza, (4) El espacio interior. Este último contempla la dualidad consciencia/inconsciencia y dentro de él se identifican cuatro sub-categorías espaciales: (a) Permanencia y recorrido, (b) Zona húmeda, (d) Acceso limitado y (d) Límites + Estructura [no accesible]. De esta manera se pretende establecer si las condiciones urbano-arquitectónicas de la casa del escritor se corresponden con lo existencial y con lo «anti-urbano», objetivo general de la investigación.

 

Enlace al documento completo: http://dspace.utpl.edu.ec/handle/123456789/11801

 

BIBLIOGRAFÍA

Guayasamín, H. (2004). Libro de obra. Quito: Runkaria.

Heidegger, M. (1997). Ser y tiempo (Primera ed.). (J. E. Rivera, Trad.) Santiago de Chile: Editorial Universitaria.

Le Corbusier. (1976). Cómo concebir el urbanismo (Castellano, Tercera ed.). (E. L. Revol, Trad.) Buenos Aires: Infinito.

Le Corbusier. (1995). Vers une architecture. París: Flammarion.

Le Corbusier. (1997). Los tres establecimientos humanos. (A. Junyet, Trad.) España: Poseidon.

 

[1] El problema de la casa no se ha planteado.

[2] La RAE admite las acepciones: Consciencia (conocimiento de sí mismo) y Conciencia (conocimiento de la realidad circundante). Para efectos de simplificación y comprensión del presente estudio se considera la primera, aun cuando se refiera a ambas según sea el caso.

[3] “Dasein”, según Heidegger, nosotros mismos, el hombre, la persona, cada uno de nosotros.

[4] “La plupart des architectes n’ont-ils pas oublié aujourd’hui que la grande architecture est aux origines mêmes de l’humanité et qu’elle est fonction directe des instincts humans ? (¿La mayoría de los arquitectos no han olvidado hoy que la gran arquitectura se halla en los mismos orígenes de la humanidad y que está en función directa de los instintos humanos?)”. (Le Corbusier, Vers une architecture, 1995, p. 55).

[5] “… hoy el que consume ya no conoce al que produce.” (Le Corbusier, Cómo concebir el urbanismo, 1976, p. 33).

[6] Fin último de la ciudad de acuerdo a lo sugerido por Le Corbusier en “la jornada solar” (Le Corbusier, L’urbanisme des trois établissements humains, 1997).

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