Los Andes esconden rincones inimaginables detrás de cada cerro a la vuelta de cualquier peñón o sobre cualquier colina. Así aparece la Casa Rumilahua que se asienta sobre una elevación en el sector de El Pedregal, a treinta minutos de Machachi.

La visita inicia con un recorrido exterior bordeando la casa de hacienda hasta una elevación desde donde el paisaje se aclara y se entiende la geografía del lugar. Cuatro cóndores sobrevuelan al grupo de visitantes y el viento de páramo despeina a todos. Desde este punto se divisa los volcanes Sincholagua, Cotopaxi, Rumiñahui, Corazón, Pasochoa, e Ilinizas, protagonistas de la cordillera ecuatoriana en su relación con la casa que sabe asentarse y perderse en el entorno.

Frente a la obra cada observador comparte su apreciación, indagan sobre las decisiones de los autores, y plantean conjeturas sobre las respuestas, el autor guarda silencio y deja que todos hablen, cada visitante tiene una observación diferente, el proyecto se construye desde la experiencia de cada uno.

Solo la voz de Emilio López, (autor del proyecto) se escucha en el interior de la casa, responde a las preguntas y explica la intervención. Se trata de la ampliación de una pequeña casa de hacienda, la casa se proyecta a partir de los muros de hormigón de color ocre que marcan el ritmo de la fachada envolvente. Son estos muros rústicos los que definen los volúmenes que se abren para proyectar la casa hacia los focos de las visuales más importantes del exterior.

La casa acoge al visitante incluso en sus espacios exteriores, los vacíos que genera la volumetría se transforman en espacios de estar. Patios, corredores, terrazas para contemplación, afinan la integridad del objeto arquitectónico y lo vuelven versátil para quien lo recorre o decide disfrutar del entorno.

En el interior la casa sabe integrar los espacios nuevos con la casa original, los ambientes se transforman y ordenan las funciones de cocina y servicio en la parte antigua y los dormitorios en la propuesta nueva. No hay espacio de la casa que no se relacione con el paisaje, consiguiendo equilibrar en cada ambiente: intimidad y libertad.

La edición número diecinueve del CAE – VISITA culmina en diálogo y encuentro, en el intercambio de ideas y con la experiencia de haber vivido la arquitectura con todos los sentidos.

Para más información del proyecto visita http://arquitecturapanamericana.com/?p=6150

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