Es verano en Quito y eso, en la mitad del mundo, significa cielos azules, vientos turbulentos, sol radiante, alguna lluvia que no se ha enterado del verano y la gente expectante por todas las actividades culturales que, típicamente, se ofertan en esta época del año. La música, el teatro, la danza,  comienzan a tomarse el espacio público y el simple hecho de habitar las calles con otra mirada, se convierte en un hecho cultural. Habitar la ciudad, habitar la arquitectura, dejándonos asombrar por la cotidianidad.

Desde agosto, desplegamos en las redes sociales del CAE-P la promoción del “MIO17 Arquitectura Abierta Quito”, que rápidamente también se extendió a las calles, las paradas de buses, centros culturales, e incluso a las radios quiteñas.

El MIO, es un proyecto de la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, que nació en el 2014, como un propuesta en donde la arquitectura, el arte y la ciudadanía dialogan en el espacio público; El MIO17 es la IV edición y se realizó desde el 16 hasta el 19 de agosto, desde las 10h00 hasta las 17h00, gracias al apoyo de la Secretaría de Cultura del Distrito Metropolitano de Quito en el marco del Verano de la Artes. Esta vez, el proyecto incluyó: 8 edificios públicos y privados; 2 recorridos urbanos y 5 buenas prácticas ciudadanas, que fueron visitados durante 4 días por cientos de ciudadanos.

Para conducir las visitas, 10 estudiantes de arquitectura fueron capacitados, con el objetivo de que los más jóvenes se apropien del conocimiento sobre la arquitectura, la historia y el espacio urbano y lo relaten a los visitantes.

El miércoles, 16 de agosto, un equipo de 50 personas entre arquitectos y estudiantes se desplegó en los alrededores de la Alameda y El Ejido, el equipo de la organización se tomó parques, veredas y puertas de edificios, esperando con ansias la llegada de los 600 inscritos a las diferentes propuestas del proyecto. A las 10h00 comenzó el primer recorrido; puntualmente, cada lugar recibió a los grupos de inscritos, unos con más gente que otros, lo que hizo que cada uno tenga dinámicas distintas: personalizadas, en las que los visitantes se animaron a preguntar y aporta y masivas, en donde resaltó la diversidad entre arquitectos y profesionales de otras disciplinas.

Los grupos estuvieron conformados por jóvenes estudiantes; padres y madres que acudieron con sus hijos y adultos mayores de la familia, que en su larga experiencia de vida no conocían algunos edificios, percibiendo solamente las transformaciones exteriores de la ciudad. Entre los visitantes, no faltaron los personajes que compartieron con el grupo el conocimiento, desde su diario vivir, de estos espacios.

A los recorridos llegaron, también, curiosos inscritos de otras provincias y otros países: ciudadanos bolivianos, peruanos, colombianos, venezolanos y hasta españoles, se juntaron a conocer un Quito, que hasta entonces, se escondía detrás de las fachadas de los edificios.

Para adentrarse a estos mundos ocultos detrás de los muros, las buenas prácticas ciudadanas y las instituciones que funcionan dentro de los espacios arquitectónicos brindaron, no solamente apoyo en la gestión para la apertura de los mismos, sino también, guía en los diferentes recorridos, incluyendo historias desde la vivencia de trabajar y ser usuarios de estos lugares. Historias de fantasmas, de amor y de política conformaron estos relatos, que fueron complemento de la información técnica arquitectónica y urbana.

Una de las percepciones que más impactó en algunos edificios fue la magnífica vista de Quito. Observar a la ciudad desde arriba nunca deja de provocar una sensación de pertenencia sobre el vasto espacio que, desde la terraza, pareciera que cabe en la palma de la mano.

Algunos de los recorridos del MIO17 Arquitectura Abierta Quito contaron con guías especializados, que desinteresadamente compartieron todo su conocimiento sobre los parques, la ciudad y la arquitectura. El arquitecto Néstor Yorca acompañó el recorrido del edificio de la Cruz Roja, y en los recorridos del edificio del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, los arquitectos Pablo Moreira y Yadhira Álvarez aportaron importantes datos de interés para todos los visitantes.

Sin duda, uno de los recorridos más concurridos y esperados fue el que tuvo como guía al arquitecto y cronista de la ciudad, Alfonso Ortíz, quien, además de relatar la historia de los parques El Ejido y La Alameda, dio un contexto histórico, político, arquitectónico y urbano completo de la ciudad de Quito. Esta guía se constituyó en una verdadera clase magistral sobre la cultura quiteña para todos los oyentes. Con cada una de sus palabras, cada rincón de la ciudad se llenó de historia.

 

Dentro del abanico de opciones a visitar, hubo unas en las que los inscritos mostraron mayor interés, en los recorridos arquitectónicos, los edificios del Observatorio Nacional, la Asamblea Nacional y el Teatro Capitol tuvieron mayor afluencia de visitantes, un promedio de 25 personas por grupo, ingresaron en los horarios establecidos. Es incuestionable que a la ciudadanía le atraen estos espacios no solo por un interés arquitectónico, sino por las actividades que se desarrollan detrás de los muros: las estrellas, la política y el teatro expuestos en estos lugares icónicos de la ciudad.

Entre Buenas Prácticas Ciudadanas, se logró visibilizar iniciativas que para algunos resultaron desconocidas y comprometedoras; por ejemplo, después de recorrer la Casa Catapulta, algunos estudiantes ofrecieron volver para hacer voluntariado en las actividades que propone este espacio, logrando así otra oportunidad para la apropiación. En este eje, sin duda, Urban Sketchers fue la visita más exitosa: tomarse la ciudad pintando, dibujando y,  sobre todo, observando, resultó fascinante para los inscritos.

Así, transcurrieron 4 días de recorrer el espacio público, la arquitectura y las iniciativas culturales en las que cientos de ciudadanos pasaron de una visita a otra, sellando sus pasaportes para inmortalizar esta experiencia, haciendo y respondiendo preguntas para obtener catálogos del MIO17 Arquitectura Abierta Quito, para conservar la información de los espacios recorridos.

Las dinámicas que se generaron en cada visita, dieron como resultado diversas maneras de tomarse el espacio público, desde la integración y el compartir del conocimiento; desde los espacios de diálogo y desde la participación.

El MIO17, pasó de ser Arquitectura Abierta Quito a convertirse en Historia Abierta Quito, ya que, finalmente, los conceptos de los edificios y del espacio urbano, no hacen más que contener la historia de toda la cultura, de la memoria que pertenece a los ciudadanos y que los compone.

Un año más, estos espacios, urbanos, arquitectónicos, culturales, patrimoniales, pasan a ser de propiedad de la gente, que ahora puede decir, ¡eso es MIO!

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